viernes, 16 de diciembre de 2016

ELECCIONES PRESIDENCIALES 1962

En 1962, a finales del gobierno de Manuel Prado Ugarteche, se convocaron a nuevas elecciones presidenciales. Los tres principales candidatos fueron: Fernando Belaúnde Terry de Acción Popular (AP), Victor Raúl Haya de la Torre del Partido Aprista (APRA) y Manuel A. Odría Amoretti del Partido Unión Nacional Odriísta (UNO).
La candidatura de Haya de la Torre estuvo apoyada por Prado, por La Tribuna - su diario oficial -, por La Crónica y La Prensa, dirigido en ese entonces por Pedro Beltrán Espantoso. En circunstancias como estas pocos dudaban que Haya fuera el próximo presidente. Belaúnde, apoyado por El Comercio y la revista Caretas y, principal opositor de Haya, sentía que su candidatura estaba siendo perjudicada, al notar que el JNE estaba también a favor de Haya de la Torre por tal motivo, Belaúnde pide a las Fuerzas Armadas que vigilen el proceso electoral.

LAS ELECCIONES:

Las elecciones se realizaron el 10 de junio de 1962. Los primeros resultados fueron inciertos y hasta confusos. El estrecho margen entre los tres principales candidatos no permitieron proclamar al ganador pero, esta pequeña diferencia permitió a su vez, la autoproclamación de Belaúnde el mismo día de las elecciones. Lo propio hizo el Partido Aprista.
Pasaban los días y la incertidumbre crecía, finalmente el JNE proclamó al ganador, por una diferencia de muy pocos votos. El APRA obtuvo el 32,98%, seguido con el 32,13% de Belaúnde. Odría logró obtener el 28,44%. Sin embargo, ninguno consiguió el tercio electoral (33,3%) que se requería, de acuerdo a la Constitución de 1933. Es así que el Congreso - con mayoría aprista - tenía que elegir entre los tres candidatos de más alta votación.

La salida política pasaba por acuerdos entre estos tres partidos. Se iniciaron las negociaciones para ver quién iba con quién. Fueron viendo que algunas alianzas tenían que ser descartadas desde un principio:
AP- APRA: era imposible, existían diferencias entre los dos candidatos;
AP-UNO: entre Belaúnde y Odría no sumaban los votos para conseguir la mayoría que se necesitaba. Quedaba sólo el APRA y la UNO.  Posteriormente, y pocos días antes de instalarse el Congreso, Haya se enteró que si él era elegido presidente, las Fuerzas Armadas realizarían un golpe de Estado. Es así que el líder aprista se vio forzado a renunciar a una probable elección en el Congreso. La pregunta era, hacia quién se dirigirían los votos apristas. Haya le ofreció su apoyo a Belaúnde, pero él no aceptó la propuesta argumentando que había habido fraude, confiado en que el JNE - a quien había solicitado anular las elecciones en algunos departamentos -, le iba a ser favorable.

Ante la negativa de Belaúnde de aceptar el ofrecimiento de Haya de apoyarlo, el líder aprista - para sorpresa de muchos -, terminó formando una coalición con quien era su enemigo acérrimo, el General Manuel A. Odría. Ambos, Haya y Odría, firmaron un documento en el que el APRA se comprometía a votar por Odría en el Congreso. Acto seguido, Odría frente a las cámaras de TV - que, por primera vez en la historia, este medio de comunicación hizo llegar el mensaje de los candidatos - anunció el 17 de julio de 1962, que en la coalición APRA - UNO habían acordado que formarían un gobierno de "ancha base" con un gabinete que estaría conformado por ambas agrupaciones. Sin embargo, los electores no estuvieron de acuerdo con la coalición, se preguntaban por qué el candidato que había quedado en el tercer lugar en las elecciones tenia derecho a ser el presidente. Pero antes que iniciara Odría a leer su mensaje, se le acercó un general de la aviación que le advertía, que por encargo del Comando Conjunto, esa noche sería el golpe. Haciendo caso omiso a la advertencia recibida, Odría siguió leyendo y anunció que él sería el próximo presidente elegido por el Congreso.

El Golpe:

Al día siguiente, el 18 de julio de 1962, faltando apenas 10 días para que Manuel Prado Ugarteche finalizara su mandato presidencial, tanques del ejército desfilaron por la ciudad de Lima, llegando hasta las puertas de Palacio de Gobierno. El Presidente de la República fue apresado y exiliado a Francia.

Pero cuál era el motivo por el que se dio el golpe. Habían dos: el primero de ellos fue que las Fuerzas Armadas encontraron que el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades y, el segundo: la antipatía entre Haya de la Torre y las Fuerzas Armadas.
Finalmente se supo que el golpe fue contra Odría más que todo porque pensaban que si él era el elegido, las reformas no se concretarían.

Se conformó una Junta Militar de Gobierno presidida por el General Ricardo Pérez Godoy (1905-1982) que anuló las elecciones y disolvió el Parlamento. Esta Junta Militar se declaró un "gobierno provisional" cuyo propósito principal seria organizar nuevas elecciones para julio de 1963, en las que se elegiría a un nuevo presidente. Las Fuerzas Armadas veían más plausible que el líder fuera Fernando Belaúnde y no Haya de la Torre u Odría.
La población mayormente no se sorprendió ante el golpe. Los líderes políticos como, Belaúnde por ejemplo - de un gran espíritu demócratico - apoyaron el golpe, para sorpresa de muchos. Odría fue otro que les brindó su apoyo pese a que fue al que más le afectó por los sucesos ocurridos en julio. Su respaldo probablemente se debió también a que ya no quería tener más distanciamiento con el ejército, con su antigua institución.
Por otro lado, Héctor Cornejo Chávez, fundador de la Democracia Cristiana, no vio con buenos ojos el gobierno militar, pero sus opiniones no tuvieron relevancia puesto que en las elecciones este partido apenas logró obtener el 3%.
El APRA más bien, no sólo consideraba que el golpe había sido dirigido contra ellos, sino lo que temían era que volviera la represion al partido. Sin embargo, ni el temor hizo que los apristas estuvieran tranquilos. Todo lo contrario, se hizo un llamado a la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP) para que participen en una huelga masiva, llamado que no tuvo éxito debido a que los miembros de la CTP y, los obreros en particular, no tenían el ánimo para oponerse al gobierno militar.
Finalmente, el hostigamiento al Partido Aprista nunca llegó. Al contrario, el régimen quería que hubiera un acercamiento entre ellos y los líderes de los partidos políticos. Esto devino en una tregua por ambos lados. El gobierno militar prometió al APRA no hostigarlo y a su vez, el Partido Aprista prometió hacer lo mismo con el gobierno. Fue este un motivo para que al gobierno militar lo llamaran no una dictadura sino una "dictablanda" por buscar el acercamiento hacia los opositores políticos y sobretodo, al APRA.

Todo iba bien hasta que en enero de 1963 se anunció el descubrimiento de una "conspiración comunista" para derrocar al gobierno. Se arrestó a varios que estuvieron implicados en el hecho. Como represalia el régimen prohibió a los partidos llamados "internacionales" como el Partido Comunista Peruano (PCP), con excepción del APRA, de participar en las próximas elecciones.
Tal como había sido su promesa, el gobierno militar llamó a elecciones en 1963.   
Continuará.....

Bibliografía:

- "La Política en el Perú del siglo XX" de Henry Pease García y Gonzalo Romero Sommer
- Blog de Fernando Tuesta Soldevilla

sábado, 10 de diciembre de 2016

José Luis Bustamante y Rivero y la mayoría absoluta del APRA

José Luis Bustamante y Rivero, cuyo partido era el Frente Democrático Nacional (FDN), ganó las elecciones de 1945 con el apoyo del Partido Aprista o Partido del Pueblo. El rival fue el General Eloy Ureta de la Unión Revolucionaria (UR). Los apristas se jactaban en decir que Bustamante había ganado las elecciones gracias a sus votos. Sin embargo, Bustamante también señaló que el FDN había ganado gracias a varios votos no apristas, y se propuso gobernar sin permitir que lo presionaran.
Pero, a pesar de las buenas intenciones de Bustamante, el Partido del Pueblo no estaba dispuesto a trabajar con él si es que este no apoyaba todas sus iniciativas. Parecía que esta agrupación esperaba que él actuara como un presidente simbólico, mientras que Haya de la Torre tomaba las decisiones. Bustamante y Rivero nombró a Rafael Belaunde Díez Canseco como Primer Ministro, un hombre moderado y no hostil hacia el APRA. Pese a esto los apristas se opusieron y uno de los motivos fue que el hermano del Primer Ministro, Victor Andrés Belaunde era anti aprista. Pero una de las razones en el fondo era que ellos, los apristas, no habían sido consultados por esta nominación.
Buscando calmar la situación, Bustamante se reunió con Haya de la Torre para que discutan ambos la conformación del nuevo gabinete e incluso la posibilidad de que reciban algún ministerio. Pero el líder aprista no estaba dispuesto a negociar y Bustamante tampoco a ser presionado, finalmente no llegaron a ningún acuerdo.
La situación se volvió muy intransigente por parte del Partido del Pueblo, reforzada ésta con la idea que tenian sus militantes, de que no necesitaban trabajar con el presidente, puesto que ya controlaban el Congreso. Las elecciones les habían otorgado una mayoría absoluta en el Senado más no en la Cámara de Diputados pero, sin embargo, tenían una buena posición que aumentó al tener el apoyo de un grupo de independientes logrando así controlar también esta 00cámara.
La estrategia de este partido era:
"Si el APRA no podía aplicar su programa desde el Poder Ejecutivo, lo haría desde las cámaras del Congreso".
A medida que los apristas inundaban el Congreso con sus propias leyes, Bustamante acusó al partido de debilitar su posición de Jefe de Estado. Bustamante no sólo estaba preocupado por su situación sino que pensaba que la mayoría de las leyes apristas eran irresponsables, tanto política como económicamente. Esto trajo como consecuencia que las acciones apristas, enfurecieran a la oligarquía, creando inestabilidad política. Qué podía hacer Bustamante con una situación así, sólo le quedaba devolver leyes al Congreso, pidiendo ser revisadas, cosa que muchas veces esta táctica fallaba; cuando esto sucedía el Ejecutivo no las aplicaba. Esto trajo consigo que los sectores de la derecha empezaran a criticar al Presidente por el poco ataque a la desobediencia aprista.
Así, el Primer Ministro renunció a los seis meses de su nombramiento. En su lugar fue nombrado Julio Ernesto Portugal, un hombre "aceptable" para el APRA. La oportunidad para lograr un acuerdo entre Bustamante y el Partido del Pueblo se hace posible, recibiendo incluso tres ministerios: Hacienda, Fomento y Desarrollo, y Agricultura. Con este acuerdo el Presidente pensó que el APRA dejaría de trabajar en contra del Ejecutivo. Pero no fue así como ellos pensaban porque el Presidente simplemente les había dado lo que merecian.
Como no quedaron contentos ni con tener a su cargo tres ministerios, la situación en el Congreso siguió siendo igual, se siguieron presentando muchas leyes, los ministerios bajo el poder aprista fueron tratados como feudos del partido. Habia descontento entre los empleados de estos ministerios que trajo como consecuencia despidos por no querer éstos unirse al partido, nombrándose en su lugar a empleados leales al partido.
El dominio parlamentario del APRA trajo desacuerdos con el resto de bancadas, debido a la arrogancia mostrada por la mayoría más que por las leyes que se aprobaban. La mayor parte de estas leyes buscaban mejorar las condiciones de vida de la población, pero no atacaban el problema estructural que afectaban el país.
La manera en que el APRA utilizó su mayoría en el Congreso logró que se enemistara con los que representaban a la derecha y de los otros partidos de la izquierda. Ambos, la derecha y la izquierda, sin tener nada en común se unificaron en contra del APRA. En 1947, todos los congresistas no apristas se retiraron de la Cámara de Diputados, en protesta por la actitud del partido. Pero esto no trajo sino más daño a Bustamante quien no estaba seguro de cómo actuar. El APRA hizo un llamado a sus seguidores para paralizar el país con protestas y así tratar de acabar con la paralización del Legislativo. Ningún buen resultado trajo estas protestas, lo único que trajo es que el Presidente gobernara por decreto.
Un año más tarde en 1948, el gobierno descubrió un nuevo complot aprista. Lo que se especulaba era que los apristas esperaban tener el apoyo de simpatizantes de la Marina y así, poder llevar a cabo una revuelta nacional. Tras el destape, las Fuerzas Armadas junto a la oligarquía insistieron en la proscripcion del Partido del Pueblo, pero Bustamante no creyó oportuno hacer esto debido a que aún pensaba que era posible un acercamiento con el APRA.
Se intentó hacer nuevas revueltas pero no llegaron a concretarse. Una de las razones que se decía era que Haya de la Torre se había informado que un golpe se estaba gestando por parte de los militares y que luego estos convocarían a nuevas elecciones donde ellos (los apristas) podrían participar. Pero esto no era creíble en la mayoría de miembros por tal motivo, y temiendo que su líder postergada nuevamente un alzamiento, decidieron actuar sin su consentimiento.
Es así, que el 3 de octubre en el puerto del Callao, unidades navales y militantes apristas liderados por Villanueva se levantaron asesinando al comandante Juan Revoredo. Finalmente la revuelta resultó siendo un fracaso. Según muchos pensaron en ese momento, Haya de la Torre los había traicionado al no apoyarlos.
Pese a que la mayoría del partido no apoyó la revuelta era inevitable que Bustamante iba a proscribir al APRA. Ya no había ánimo, políticamente hablando, como para seguir escuchando las explicaciones de Haya de la Torre. Todo esto trajo como resultado que la oligarquía pensara que el Presidente no era la persona apropiada para dirigir al país, si es que alguna vez lo habían considerado así.
Luego de esta revuelta, Bustamante declaró ilegal al APRA. El ejército y la oligarquía lo que querían en el fondo era la persecución pero el Presidente no estaba de acuerdo con llegar a la represión.
El 27 de octubre, se proclamó un manifiesto desde la ciudad de Arequipa. El manifiesto lo da el General Manuel A. Odria.
Odria mencionaba que: "era necesario que el Perú obtuviera un nuevo liderazgo, pues el actual presidente "estaba llevando al país a la ruina". Era forzoso confrontar a los apristas. Bustamante era culpable de la crisis, pero su principal falta era permitir que aquellos realizaran sus "propósitos criminales". Tras terminar su discurso, Odría finalizó con estas palabras:  "¡Viva la Democracia!". Un día después del golpe Bustamante viajaba rumbo a un largo exilio a Argentina.
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Bibliografía: La Política en el Perú del siglo XX de Henry Pease y Gonzalo Romero